Dentro del aula 205 fueron circulando algo más de 20 compañeros de las distintas organizaciones que formaron parte del encuentro en el transcurso de la mañana y de la tarde.
De la presentación individual de los compañeros continuó un relato de las experiencias en el marco del desarrollo cultural o las iniciativas que están buscando llevar adelante los distintos compañeros de los distintos partidos y organizaciones en el plano cultural.
Después de escuchar todos respetuosamente las opiniones y experiencias de cada compañero sobre las características culturales del neoliberalismo que afectan ampliamente a todo el pueblo en general en sus distintas clases y con sus diversos matices confluíamos en que además de la derrota que sufrió nuestro pueblo a partir de la última dictadura militar de 1976, el plano cultural había sido seriamente afectado por las políticas neoliberales que se impusieron en el país profundizadas a partir de la década de los 90.
Así comprendíamos de la importancia en el análisis de la situación cultural actual y de comenzar a construir una unidad de concepción que se hiciera explícita o diera como consecuencia una unidad de acción que traspasara las iniciativas individuales de cada organización para apuntalar los procesos de avanzada cultural en los distintos marcos, evidenciando también que nosotros mismos como militantes no estamos exentos de las consecuencias nefastas que nos ha dejado el neoliberalismo.
De esta manera se desprendía del debate que la Identidad y su análisis eran fundamentales para forjar esa unidad de concepción que nos llevara a la búsqueda de algunas respuestas acerca de qué cultura necesitan, quieren y pueden construir los jóvenes militantes hoy y de cara al futuro social y político abierto en América Latina.
Intentamos abordar entre todos una acepción mas amplia de cultura; comprendiéndola como el modo histórico de ser de un pueblo, es decir, su identidad. Constituida por ritos, ceremonias, saberes, conocimientos, prácticas religiosas, tradiciones políticas, teorías sociales, expresiones literarias, musicales y teatrales; etc. Buscamos internarnos en la problemática de la cultura desde este enfoque y no solamente reducirla a las prácticas y expresiones que llevan adelante los distintos centros culturales. Desde esta mirada compartíamos la lectura que en nuestros países de Latinoamérica y especialmente Argentina, queda a la luz una tensión entre una cultura popular, nacional, mestiza y una cultura liberal, “blanca”, elitista, europeizada y europeizante. Tensión que se traduce en el sometimiento a través del desprecio y la negación que realizan las minorías nativas colonizadas Culturalmente por el imperialismo sobre la inmensa mayoría del pueblo calificado de “Barbarie”.
Desde esta visión entendíamos que nuestra tarea y nuestro rol como militantes era principalmente dar la batalla cultural en todas las esferas de nuestra práctica política. En el caso de las organizaciones con fuerte impronta territorial era imprescindible rescatar la cultura nacional y popular negada reconstruyendo sus viejas y nuevas prácticas de solidaridad, recuperando su memoria histórica y sus tradiciones políticas y religiosas.
Y desde la esfera de del conocimiento académico era crucial para nuestro devenir como pueblo la recuperación y la revalorización de la tradición del pensamiento nacional expresado por grandes autores como Hernández Arregui, Rodolfo Kush, Arturo Jauretche, Scalabrini Ortiz, John William Cooke, Puiggrós, Galasso, etc. Para combatir todas las expresiones coloniales del pensamiento universitario, dado que allí se forman los cuadros profesionales, y técnicos que conducirán distintas esferas de la vida nacional y siendo a su vez formadores de “sentido común”.
Desde este plano y teniendo en cuenta los diversos desarrollos y el lugar en el cual está asentado cada organización podíamos definir que existen dos áreas culturales en las cuales los procesos referidos a la cultura se desarrollan.
Por un lado, el marco de los circuitos culturales de la Capital Federal; la lógica de su composición social más relacionada con las capas medias de la sociedad con lo que eso conlleva, su desarrollo, su bajo nivel de incidencia en la política en general, su perspectiva a futuro y la fuerte política represiva que la envuelve aplicada desde el gobierno de Macri que limita y fragmenta su avance.
Por otro, el marco de los circuitos culturales del Conurbano Bonaerense; con cierta lógica de composición social que abarca aún más que los sectores medios llegando a sectores más excluidos de la sociedad en general pero igualmente atravesados por las lógicas neoliberales, su desarrollo, su bajo nivel de incidencia en la política en general, su perspectiva a futuro y como posibilidad de herramienta en ambos marcos para llevar adelante acciones vinculadas a despertar el interés político por parte de sus integrantes.
Surgía además como elemento importante las diversas experiencias referidas a la murga como articulador entre la lógica militante de la preparación y su perfeccionamiento hasta el grado de denuncia social que puede contraer.
Dentro de lo que puede considerarse como la caracterización de la etapa existían algunos matices acerca de los grados de desarrollo y las posibilidades de avance de los distintos procesos populares abiertos en Latinoamérica, pero confluíamos en que existía una estrategia imperial de dominación norteamericana en la búsqueda de la desarticulación de estos procesos, más allá de su grado de construcción particular; y distinguíamos el carácter imperialista de las derechas latinoamericanas.
Recalcaban varios compañeros que justamente los procesos que más se veían condicionados de cara al futuro eran justamente los procesos que podían incluirse (más allá de ser debatible) en la esfera de los más “moderados”.
II Parte:
En el plano nacional se destacaban diversas medidas impulsadas por el Gobierno Nacional y una de las más relacionadas al plano cultural es la nueva Ley de Medios de Comunicación Audiovisual, la cual es necesario poner en práctica a partir de militancia comprometida.
La existencia de un alto grado de liberalización en la política que exige un mayor compromiso de las capas militantes de la sociedad para poder transmitir la importancia del proceso latinoamericano iniciado. Ante esto la necesidad de la conformación de cuadros políticos con conciencia nacional y popular se vuelve fundamental.
La debilidad del frente nacional constituido por el kirchnerismo y la unidad que forjó la derecha argentina a través de identificar como enemigo principal al kirchnerismo.
La necesidad de rediscutir y analizar las experiencias de organización popular anteriores al proceso kirchnerista, en especial del 2001 en la confluencia de sectores medios y bajos de la sociedad y de las décadas del 60 y 70.
La necesidad de generar un debate sincero acerca de los modelos de constituir organización política que se correspondan con los procesos actuales latinoamericanos.
Entendíamos que existen compañeros que por sus diversos procesos se encuentran alejados de los procesos populares y que debía existir una estrategia común con esos sectores, en referencia a Proyecto Sur.
Que los proyectos propios de cada organización social o partido no podían ir en contra de los intereses populares o que dañasen a otras organizaciones hermanadas en la lucha latinoamericana.
La necesaria búsqueda de una ruptura con las formas de militancia sin una politica de masas real que la sustente. Militancia “revolucionaria de superestructura” sin un contenido real de organización popular. Señalamos que ante las batallas que se abren a partir de la confrontación con la clase dominante después de la 125, no podemos reproducir prácticas que no estén apuntadas a llegar a ese inmenso pueblo que hoy todavía sigue afuera de la discusión política.
Como agenda se planteaba:
*La continuidad de los encuentro de la militancia juvenil para apuntalar esta construcción colectiva. Pero intentar ampliar su base de convocatoria.
* Poner una fecha común para realizar diversas actividades culturales bajo una misma temática consensuada por este espacio que cada organización desarrolle o conjuntamente con otras organizaciones de este espacio que fortalezcan los distintos procesos culturales que se llevan adelante, descentralizándolo de capital llevándolo al conurbano y a otras provincias.
*Crear espacios de discusión de cada área de trabajo para fortalecer el proceso de unidad y potenciar el nivel de discusión de los compañeros.
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