La crisis mundial entendida como disputa entre fracciones de capital financiero transnacional concentrados (línea globalista anglo-americana versus línea americana yanqui, y en ese sentido en la disputa se ve la “caída” del Leman Brothers como expresión del City Group y la línea globalista, luego de la movida de aumento de tasa de interés en EEUU). Estados Unidos como territorio en el que se cristaliza esa disputa, pero la crisis afecta a todo el globo.
Se señaló la crisis como económica y financiera pero a su vez como crisis ambiental, cultural, es decir, como una crisis del capitalismo. (Sobre ese punto se dieron importantes y ricos debates en torno al carácter de la crisis internacional. Algunas organizaciones plantearon la existencia de una crisis orgánica del sistema capitalista, otros hablaron de crisis civilizatoria, otros de una crisis económico-financiera)
Entender la crisis mundial como oportunidad, implica ver que la misma, hasta que el capital se reestructure, abre un período histórico para la organización de los sectores populares y la emergencia de otros polos de poder alternativos. En este sentido, se planteó la urgencia de acelerar los pasos hacia la unidad del campo popular, y la integración de los gobiernos (y pueblos) subcontinente, para evitar el avance del imperialismo y la reacción conservadora local, que busca descargar sobre los pueblos de Nuestra América las consecuencias de la crisis global. Se acordó en que la crisis mundial debe ser entendida como una oportunidad histórica para la emergencia y el ascenso de movimientos de liberación nacional, tanto en Argentina, como en América Latina. Por lo tanto, se avanzó en la idea de la necesidad de que los proyectos (heterogéneos entre sí) que vienen conformando el proceso emancipador de América Latina se profundicen, siendo la mejor y mas eficaz manera de frenar el intento de restauración conservadora que se articula a nivel regional. (LAS METAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA)
Puntualizando sobre el análisis de la situación en América Latina, se observó que existen países que se encuentran transitando un proceso de transformación social (Venezuela, Bolivia…), y otros que se encuentran alineados al proyecto neoliberal (Colombia).
Se señalaron los cuatro proyectos estratégicos en disputa en América Latina (ALCA-MERCOSUR-UNASUR-ALBA). La cumbre del Mercosur en el 2006, cuando se le dijo No al ALCA se mencionó como punto trascendente.
La situación de Argentina y de Brasil, en tanto países estratégicos y fundamentales para la integración latinoamericana. La situación del UNASUR, en algunas medidas se ve fuertemente vinculada al ALBA, y en otras no. Para analizar esto se señaló la importancia de comprender la correlación de fuerzas, tanto en Argentina dónde la derecha-oligárquico-financiera se aglutina, y en Brasil la Burguesía Paulista (Fiesp) frena el proceso de profundización del gobierno de Lula.
Argentina:
Se señaló que la crisis de 1890, permitió la emergencia del Yirigiyenismo; luego la crisis de 1929, permitió la emergencia del peronismo; y actualmente la crisis abre otro proceso, la pregunta es ¿cuál será la nueva síntesis histórica?
En este punto, se consensuó que la identidad que aglutine al movimiento-frente de liberación nacional deberá contener a las identidades yrigoyenistas, peronistas, marxistas, y a todos los sectores que componen al pueblo, movimiento obrero (el organizado y el que se tiene que organizar), pequeños productores, pequeñas y medianas empresas, pequeña burguesía (clase media).
Se debatió y estuvo claro que existen dos proyectos de país en disputa, uno basado en el modelo agro-exportador-financiero basado en la especulación y poca producción de industria pesada y estratégica; y otro proyecto de país que se sienta sobre el Estado, la producción industrial, el trabajo. La forma de salir del kirchnerismo y del antikirchnerismo es mediante la discusión de proyecto de país.
Se trabajó el “Conflicto de las retenciones”, como hecho que puso en evidencia la disputa entre estos dos proyectos de país. A su vez, se habló de los pequeños productores y de las clases medias como sectores que debemos disputar, para que dejen de ser conducidos y que dejen de ser base social del enemigo.
La pequeña burguesía como fracción en disputa. Para ello, conocerla a fondo, comprender que debemos entrar a esta fracción de clase desde los valores que la guían, teniendo en cuenta que debemos dar la discusión con este sector.
Fue recurrente el interés por pensar y repensar las categorías de poder, estado y gobierno, buscando no confundirlas ingenuamente. En torno a esto giraron las opiniones sobre las formas de construir organización popular que dispute poder y ocupe espacios en el Estado (atendiendo a la idea de que el espacio que no ocupamos lo ocupa el enemigo), al tiempo que logre intervenir en la disputa política nacional, para lograr afianzar políticas de gobierno de carácter popular y liberador.
¿Cómo avanzar?
Se trabajó en torno a la idea expresada en la conocida frase “sólo la organización vence al tiempo”. Acordando la cualidad fundamental de la existencia de organización política y social representativa del pueblo (con fuerte arraigo en él), para lograr los avances necesarios y enfrentar los intentos desestabilizadores de la derecha.
Es necesaria una formación de cuadros, que se den la tarea de enlazar a todos los sectores que componen el campo popular. Trabajar en cada uno de los frentes que constituyen el movimiento de liberación nacional, integrando a todas las identidades. Este trabajo es central para cambiar la correlación de fuerza, para acompañar y presionar el proceso de transformación social en nuestro país.
Rescatar la militancia como forma de construcción. Los medios de comunicación hacen golpes y comercializan candidatos, la ley de medios es un avance que debe ser acompañado con la formación de cuadros y sumar militantes al proyecto.
Medidas para avanzar: sistema tributario que sea progresivo, ley sobre la banca y el sistema financiero, proteger los recursos naturales, control de precios por parte de los gremios y organizaciones (versus el mito de la inflación como producto de la relación entre la oferta y la demanda, sino entenderla como lucha por la distribución de la riqueza ya que el aumento de los precios de los productos se debe a que las grandes empresas trasladan el costo de los aumentos salariales, logrado a través de la organización y la presión de los sindicatos, al precio del producto final que ponen a la venta. Por lo tanto, el control del precios es parte de la lucha por la distribución de la riqueza). Todas, o casi todas, las medidas que se pensaron como fundamentales para profundizar el proceso de cambio, se vinculaban directamente con la visión común de la necesidad estratégica de distribuir la riqueza en nuestra patria.
La juventud como actor fundamental, seremos los fututos dirigentes de nuestro país, para ello necesitamos profundizar la coordinación entre las organizaciones que participamos, respetando las diferencias, fortaleciendo los consensos. Replicar el Encuentro de Militancia de la Juventud en distintas provincias del país.
Se concluyó que las condiciones objetivas están dadas para la coordinación de nuestras organizaciones, y la voluntad política está dispuesta para profundizar el proceso.
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